Historia del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

Toribio de Palencia junto con otros monjes hallaron en el s.VI en Liébana un modo de vida reposado y entre sus pobladores, gran cantidad de paganos a los que convertir a la fe católica.

Cuenta la leyenda que Toribio de Palencia no encontró apoyo entre los lebaniegos para la construcción de la primera iglesia del monasterio de Santo Toribio de Liébana y abatido, se retiró al bosque a meditar.

En el bosque se encontró con la feroz pelea entre un buey y un oso. Sólo con la palabra consiguió que ambos animales dejaran de pelear y ganó su voluntad hasta el punto que los animales aceptaron acarrear la piedra con la cual levantar el sagrado recinto.

Por ello en sendos capiteles de la iglesia se representan la figura de estos animales.

Este primer monasterio fue llamado de San Martín de Turieno (San Martin de Tours) y posteriormente fue reconstruido en el siglo XIII.

Con la desamortización de Mendizabal su función monástica acabó y entró en un proceso de decadencia hasta que en 1961 fue restaurado por la comunidad de Franciscanos que actualmente lo regenta, recordando el paso de San Francisco por Santo Toribio en su peregrinación hacia Compostela.

Relación Liébana- Santiago

En el s.VIII surge un monje, Beato de Liébana, que destaca como gran teólogo y defensor de la discutida idea de que Santiago predicó en España. Escribió un himno litúrgico en honor a este santo: el O Dei Verbum y fue autor de "Comentarios al apocalipsis" una obra bellamente ilustrada con miniaturas.

Las tésis del Beato sirvieron al rey astur Alfonso II a la hora de confirmar la veracidad del milagroso hallazgo de los restos del apóstol.

A partir de la invasión árabe, al situarse en una zona protegida del conflicto el monasterio fue enriquecido con reliquias traidas del sur con el fin de protegerlas.

De todas estas reliquias la más importante la constituye el trozo más grande conservado de la cruz de Jesucristo: el Lignum Crucis, que llegó al monasterio junto al cuerpo del Obispo de Astorga, Santo Toribio, famoso luchador contra la herejía prisciliana que había traído el Lignum Crucis de una peregrinación a Tierra Santa para salvarlo de la destrucción árabe.

Con el fin de luchar contra la herejía acudió a Palencia y fue expulsado de allí a pedradas teniendo que refugiarse en la ermita de Santa María del Cerro.

Tras esto el río Carrión se desbordó anegando casas y fincas y los palentinos atribuyeron esta catástrofe a sus malos modos con el obispo, al que acudieron en busca de perdón. Este hecho se conmemora con "la pedrea" (FITR) el día del santo, 16 de Abril o el domingo más próximo a esta fecha lanzando bolsas con pan y quesillo en recuerdo de las pedradas que sus antepasados lanzaron al obispo Toribio de Astorga.

A partir de acoger las reliquias de este santo el nombre del monasterio fue variando hacia el de Santo Toribio de Liébana y se comienza un peregrinaje de fieles que desean observar con sus propios ojos la Cruz de Cristo.