Piedrasluengas


Es el último pueblo de la provincia de Palencia, y el que se encuentra a mayor altitud de La Pernía (1340 msnm) cercano al puerto del mismo nombre.

Debido a la altitud y las nevadas no prospera la agricultura, sin embargo es una buena zona para la cría de ganado vacuno y equino.

Es esta misma altitud la que favorece que en sus alrededores crezca la Viborera azul.

Una planta,considerada en el catalogo de flora amenazada como "sensible a la alteración de su hábitat".

Su parroquia de Santa Ana en honor a esta santa, madre de la Virgen, es una pequeña parroquia reformada hace poco.

Tiene una nave cubierta con bóveda de cañón y de arista en la cabecera y espadaña de piedra a los pies.

Posee una imagen de la Virgen con el Niño del siglo XVI.

Los datos históricos y textos tradicionales refieren la existencia de una venta u hospital llamada del Horquero en la carretera de Potes entre Piedrasluengas y Valdeprado.

Dos localidades que mantuvieron un pleito durante 600 años (1384-1982) por la dehesa de Leheres y Linares, que finalmente fue otorgada en 1982 a Valdeprado.

En La Venta se vendían licores y daba albergue a los caminantes.

Es, como muchos otros lugares de La Pernía escenario de una historia, recogida en una copla en torno a la compra de este hospital (entiéndase el término hospital como se usaba antiguamente con el significado de hospedería) y su dramático final.

Esta copla la aporta por escrito Froilán de Lózar en su libro "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería: su historia, sus pueblos y sus gentes"

Por su parte Humberto Vighi cuenta cosas poco favorables de esta venta:

Venta del Horquero, arriba, en el puerto,

que de octubre a mayo la nieve bloquea.

Jergón duro, vino de sabor incierto:

Aspero es el amo; la moza, muy fea.

Tejado en goteras, donde un gato tuerto

del alero al filo solemne pasea.

El huésped que pase la noche despierto

verá salir brujas por la chimenea

Creyentes pastores, blasfemos tratantes

cuentan, junto al trébede, mil espeluznantes

historias de duendes, crímenes y robos.

Doy las buenas noches, requiero el velón.

Oigo, allá, a lo lejos, aullar a los lobos.

Pensando en el gato, rezo una oración.

Dejando atrás la localidad en dirección Potes, a los pies de Peñalabra encontramos el Mirador de Piedrasluengas con unas maravillosas vistas hacia Liébana y los Picos de Europa.